De veras que esta vez, te amaré con el cuerpo, la mente y el corazón, mi alma te entregaré. Una y otra vez le agradezco a Dios por tener aquí conmigo a un ser tan divino, que haya podido soportar, que haya podido perdonar lo que yo nunca podría perdonar. Pero verás, que ya no sufrirás porque me dí cuenta que eres el único que yo tengo que querer.